Hasta en las cosas más ridículas podemos encontrar un motivo para detenernos a meditar y perder el tiempo miserablemente con
pensamientos tan
poco trascendentes como las películas de Jennifer Lopez. Sobre todo si nunca te has planteado cosas básicas. Veamos algún ejemplo.
Navegando por Internet leí un método para detectar si un
espejo del baño es de verdad o de los que tienen truco y sólo son espejo por un lado (el otro lado viene de serie con un pervertido disfrutando del show de verte miccionando). Parece ser que para ser de verdad, si se pega una uña al espejo tiene que quedar un espacio entre el original y el reflejo. Si no, probablemente estás siendo el actor principal de la fantasía de algún depravado.
¿Y esto da en qué pensar? Pues a mí sí. Primero por lo estúpido del método y segundo porque no me había planteado que pudiera
interesarle a nadie el ver cómo hago uso del retrete.
Ayer mientras conducía con destino a mi maravillosa clase de física para motores gráficos (que desaproveché totalmente), escuché por la radio del coche una canción que
no me dejó indiferente. Era una de Sabina cuyo título desconozco pero que creo que es de las famosas de su repertorio. No soy muy fan de este tipo, pero sus letras, cuanto menos, me parecen interesantes. Esta, en concreto, no era otra cosa que una lista de vidas que podría haber vivido. Pero si le daban a elegir, él se queda con la de un pirata.
Bien... si me dieran a elegir, ¿
qué vida elegiría?
Quizá es una pregunta que más de uno sabría responder al instante, pero que yo nunca había pensado detenidamente. Menudo dilema moral si la respuesta es otra distinta a "me quedaría con mi vida".
Y mil pensamientos absurdos más que paso de redactar porque con esto ya he saciado mis ansias de perder el tiempo actualizando mi blog. No sin antes comentar
dos noticias. Una buena y una mala:
- La buena es que canal 4
repone "Humor Amarillo", aquel gran programa de nuestra juventud.
- La mala es que como no veo televisión no lo veré nunca.
También se podría añadir una noticia funesta, pero más que noticia es
decepción. Mi querida Scarlett ha sucumbido a la tentación de
atrofiarse las gládulas mamarias aumentándolas de volumen con ayuda de la medicina estética. Por eso mismo se ha caido de la lista de convocadas para ser mi futura esposa. Scarlett, cariño... No te hacía falta. Si querías parecerte a Pamela Anderson te bastaba con buscarte algún batería de rock famoso. Yo conozco alguno que otro...
"Tengo dos opciones. O me compro un vestido de una talla menos o..."
¡¡Tachaaaan!! ¿Has visto cómo me han crecido? Es que bebo mucha leche.
Salut!